Una cosa está bien clara: los pingüinos no tienen zapatos. Pero lo que también está claro es que estos bichos con frac son animales de sangre caliente y tienen una temperatura corporal de unos 40º C. Por tanto, sus pies podrían fundir el hielo y quedarse pegados a él, por lo que un pingüino que no se mueva lo suficiente llegaría a congelarse. Pero todo esto se evita por un sistema intercambiador de calor que funciona así: la sangre es bombeada desde el corazón a las patas, y allí llega a unas arterias muy delgadas, al contrario de lo que ocurre con los seres humanos, que lo hace por unas anchas arterias. La cantidad de sangre es, por tanto, muy pequeña y se enfría rápidamente debido a la temperatura de -60º C que reina en el entorno. Las arterias están situadas muy cerca unas de otras y están colocadas muy cerca de la sangre que va por las venas de regreso al corazón. El cálido jugo vital que fluye desde el corazón hasta los pies calienta, por lo tanto, la sangre que ya se ha enfriado y que es bombeada de regreso al corazón. Así, el pingüino, aunque tenga en sus pies una temperatura de apenas 0º C, mantiene el resto de su cuerpo caliente.
Mar, 29 Mayo 2007
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