Juego el testamento del jeque

A partir de hoy y cada Domingo ire poniendo algunos juegos de estos de romperse la cabeza un poco, ya he visto varios blogs que realizan juegos y me parece una buena manera de premiar al participante incluyendolo en un lugar privilegiado dentro de la sidebar con un link hacia su blog. espero que prticipe la gente y haya varias respuestas, asi esto será mas divertido que es lo que intento. Aquí va el primero.

Según su última voluntad, los camellos del jeque deben repartirse entre sus hijos de la siguiente manera: la mitad para el primogénito, una cuarta parte para el segundo y una sexta para el menor. Pero el hecho es que el legado constaba de once camellos y los hermanos no se ponían de acuerdo en la forma de repartirlos. Decidieron finalmente consultar a un viejo beduino famoso por su sabiduría, y éste les ofreció su propio camello para que se completase la docena. Como los jóvenes se negaron en principio a aceptarlo, el beduino los tranquilizó afirmando:
– No os preocupéis, que yo nada he de perder con esto.
Hecha la operación, resultó efectivamente así,
¿Cómo es posible?

Valor y a dar respuetsas, suerte y a romperse el coco.

Vendo iPhone de Apple

La verdad es que yo no lo vendo yo, pero es una vía para que podáis conseguir el tan ansiado y fantástico iPhone. Mi colega Forat en su blog tiene una solución para los que queráis compraros uno, un amigo suyo (Javi), tiene varios teléfonos a la venta.


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Arte en los muros

Parece increible como una pared puede cambiar de ser un simple muro que separe dos cosas a una verdadera obra de arte. Eso en una ciudad o en un barrio puede cambiar el aspecto y darle un toque de calidad que deje maravillado a todo el que pase por su lado.
Los grafittis son una forma de conseguirlo otra es esta…
arte-3.jpg
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¿Por que decimos …ser un gorron?

gorron.jpgEl origen de esta expresión lo encontramos en los estudiantes salmantinos de los siglos XVI al XVIII, que vestían capa negra y gorra. Al carecer de recursos y al estar lejos de sus familias, hacían uso de la picaresca para comer gratis, por ejemplo, colándose en banquetes y fiestas. Debido a su atuendo, se les reconocía fácilmente, por lo que ellos solían saludar graciosamente con sus gorras. Les llamaban capigorristas o capigorrones, en la actualidad gorrones, por obtener algo de forma gratuita a costa de otros y con cierta picardía.