Los antiguos y buenos discos fonográficos, y los vinilos, estaban grabados por ambas caras. Después de un tiempo relativamente corto, cuando se acababa lo que habÃa grabado en una cara, habÃa que darles la vuelta para continuar con la audición. En los CD no ocurre lo mismo. Es verdad que en una sola de sus caras caben al menos tantas piezas musicales como en las dos de un disco antiguo. Pero tampoco en los álbumes dobles, que precisarÃan de más espacio, hay grabada música “comprimida” en sus dos caras, sino que está repartida entre dos soportes de sonido. No hay ninguna regla que impida que un CD se pueda leer por las dos caras. Por el contrario, técnicamente no existe ningún problema en utilizar ambas caras del disco ni en construir un equipo que pudiera leerlas. Además no serÃa necesario darle la vuelta al disco, pues el propio aparato se encargarÃa de hacerlo. Que, sin embargo, sólo sea la cara coloreada la que contenga la grabación es, sobre todo, un tema del ámbito comercial.
Desde 1981, en que se produjeron los primeros CD, no se ha fabricado todavÃa en serie un aparato reproductor: No se tenÃa la absoluta seguridad de que los discos de policarbonato con una capa de aluminio pudieran reemplazar a los vinilos. En eso influÃa también el precio de los equipos y la forma en que los consumidores iban a asumir el cambio.
Un aparato que pueda leer por ambas caras resultará bastante más caro y la sustitución de los CD grabados por una sola cara puede no compensar (incluso ya existen desarrollos posteriores como el DVD o MP3). Además, hoy en dÃa existen procedimientos en plan de tentativa para combinar música y material filmado e integrarlo en las dos caras de un CD.








