El tracto digestivo humano está activo durante todo el día, incluso aunque haga tiempo que no hayamos comido nada. Si el estómago está vacío no puede desplazar al intestino nada de bolo alimenticio, sólo líquido y aire. Por ello se contrae en forma de anillos y se genera una especie de efecto gaita. El aire, al pasar por aperturas muy estrechas, hace un ruido parecido a un gruñido. A veces este efecto se desencadena por un olor o por la visualización de algo comestible. En cierto modo el estómago está preparándose para el trabajo, produce ácidos gástricos y fortalece su movimiento. Naturalmente, la mejor contramedida contra este efecto es comer una pequeña porción de cualquier cosa.
Después de comer, al cantidad y el tipo de alimento influyen también en esos ruidos: una comida copiosa con gran cantidad de líquidos produce ruidos intestinales que se pueden comparar en volumen a los del estómago. Los gases que se generan durante la digestión se mezclan con los componentes del bolo alimenticio y el agua, y van avanzando paso a paso. La consecuencia son gorgoteos y sonidos de burbujas. Un buen truco contra los ruidos de estómago es masticar semillas de hinojo. Contienen un aceite esencial que relaja los músculos digestivos y moderan los movimiento gástricos.












8th Mayo, 2007 a las 12:42 am
Has considerado ser maestro de primaria? xD
Navegador
Mozilla Firefox 2.0.0.3 |S.O
Windows XP