Las conchas de las caracolas marinas son un preciado recuerdo de las vacaciones, sobre todo cuando es uno mismo el que las ha encontrado en la playa. Unos dicen que dentro de ellas han quedado atrapados sonidos del mar que podremos rememorar al volver a nuestra casa. Otros señalan que lo que escuchamos allí dentro es el ruido de nuestra propia sangre, y esto último es lo que más se acerca a la realidad. Si dentro de un cuerpo hueco existe una columna de aire, esta combinación sirve como elemento de resonancia. Las ondas sonoras hacen que la columna de aire entre en vibración y la concha de la caracola refuerza el efecto y se genera un sonido. Ya que los diversos ruidos, entre otros los de la sangre en nuestras venas, envían ondas sonoras a la columna de aire, se genera un sonido que no nos resulta totalmente nítido, sino que constituye una especie de confusión que podemos percibir como un murmullo. Cuanto más pegado a nuestra oreja esté el cuerpo hueco, más claro escucharemos el murmullo, y eso también funciona si lo acercamos a nuestro oído es la mano hueca o un cuenco de cerámica vacío.
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junio 1st, 2007 at 1:31 pm
como siempre super interesante. A ver… cuantos se han pegado la mano hueca al oído después de leer el articulo????
junio 1st, 2007 at 7:02 pm
yo he sido uno de esos!! mencanta oir el ruido ese, es de tranquilidad!!
Saludos!!!